Saturday, October 04, 2008

2 de Octubre no se ¿olvida?

¿Qué tal gente? Curioseando en eluniversal.com me encontré con dos noticias que ocupan la edición impresa de hoy día. La primera: un joven galardonado por el Instituto Mexicano de la Juventud que no quiso saludar de mano al Presidente Calderón para después gritarle "Espurio" mientras aquél daba su discurso a los ganadores del premio. Simplemente no lo entiendo. No voy a hacer un análisis de premisas porque estimo que en estricta lógica no tiene vicio argumentativo alguno que yo critique a alguien que hace lo que yo mismo hago o promuevo (v.gr. el que yo fumador te critique por fumar). Sí en cambio incurre en falacia quien descalifica una crítica por las cualidades personales de quien lo critica (v.gr. que yo fumador criticado descalifique tu crítica sólo porque tú también fumas). Dejando a un lado todas estas disertaciones al estilo de la maestra Topete (La nieta de Cri Cri Mambo), más bien me remito a las enseñanzas de mi abuelo paterno (q.e.p.d.) acerca de algo que él llamaba congruencia personal y me pregunto: ¿a qué chingados te paras a recibir un premio que te entrega una institución que depende completamente del ejecutivo federal si no reconoces la legitimidad del ejecutivo? Claro, quieres el prestigio que te da el premio por un lado (vanagloriarte con los demás porque eres muy inteligente) y por otro poder después contarles a tus amigos que tuviste los "huevos" de gritarle al Presidente (como si decirlo fuera igual en el México de ahora que en la Argentina de inicio de los ochenta y la acción trajera aparejado un riesgo real de perder la vida, la libertad, o la integridad personal). Porfavor.

Ahora. Si bien no comparto lo que hizo el Estado Mayor Presidencial (remitir al gritón al juzgado cívico 33 de Pino Suárez en el cual estuvo media hora) en un claro acto de intolerancia, lo que más me encabrona, empero, es que sólo porque tienen fresquito en la mente Tlatelolco y el 68 (claro, la mayoría de quienes "no olvidamos" todavía ni siquiera habitábamos este mundo) pinten el incidente como un acto de desparición forzada de personas al estilo Pinochet, que dejó al padre y familiares victimizados. Cito ahora al padre "no me iré de aquí hasta que me entreguen a mi hijo". Al irreverente este lo remitieron al Juzgado Cívico al mismo tiempo que le decían al papá ve por él al juzgado cívico, está en video.

Segunda noticia. La marcha del 2 de octubre terminó nuevamente en chingadazos. Qué raro. No sé ustedes, pero la verdad estoy cansado de ver a los granaderos como objeto de humillación sólo porque ahora cada oficial no sabe si acabará como chivo expiatorio ante la reclamación de una ONG de derechos humanos (que será la primera en juzgarte y condenarte sin siquiera estar allí). Por más ignorantes y inexpertos que se les considere, no ayuda a nuestra cultura de legalidad tratar así a los cuerpos de seguridad pública. No veo valentía alguna en patear los escudos de acrílico cuando sabes que el que está detrás no te puede hacer nada, no veo logro alguno en que un grupo de 40 personas acorrale a seis policías armados con macanas. En fin, todo este choro lo traigo a colación porque una cosa es aprender de la historia para no cometer los mismos errores y otra totalmente distinta (además contraproducente), estimo, es tomar como bandera y vivir encapsulado en un pasado que ni siquiera es tuyo.

Reciban un fuerte abrazo desde la fría Alemania.