Informando sobre las noches de José Alberto

Se me olvidó comentarles que Mambo tuvo la gentileza de venir a visitarme y ello acarreó, como era de esperarse, varias vicisitudes. Primero que nada, tres días antes tuvo la desfachatez de informarme que iba a traer a un amigo, que resulto ser una "persona" nacida en los Estados Unidos, de la ciudad de Nueva York, para acabar de repatearme los testículos. Sea como fuere, el compañero tiene unas pronunciadas alergias que le ocasionan una generosa cantidad de materia fecal en la nariz, que probablemente le baja del cráneo, y que no permiten que pasen dos horas durante la noche sin que se levante a intentar deshacerse de tan desagradable producto.
En fin, en el caso de Mambo, se dio a la tarea de ponerse una guarapeta como ya tenía yo tiempo sin verle. Reducido a monosílabos y gestos, se dio a la tarea de ser rechazado en múltiples ocasiones por todas las mujeres de los bares de la ciudad de Southampton. Perdido completamente, nos hizo esperarlo durante media hora en la entrada de donde vivo, puesto que no había manera de convencerlo de que no tenía que tomar otro camión para llegar a su destino. Desafortunadamente, mi celular no tiene una mejor cámara y la calidad de la imagen que se presento no es la óptima. Espero que puedan notar el tono morado del párpado, en donde se presume que Mambo fue golpeado en algún momento que nadie puede atestiguar.
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