El segundo
Fue una tarde de contrastes, de contradicciones, de contrapuntos. El optimismo llegaba al cenit, pues Angola era aparentemente el rival mas debil del grupo. Mambo se lanzaba afanosamente a la persecusion de una entrada para ver el juego del hombre (desde el punto de vista de una zarigueya). La victoria de la seleccion argentina horas antes (y el grupo de la muerte? muerto, porque ya hay dos calificados.) hacia desear un liderato de grupo para evitar el enfrentamiento directo.
Sin boletos, pero con mucha cerveza en la sangre, el acercamiento al estadio estuvo acompaniado por mariachis, grupo metalero tocando a Panteon Rococco, la Banda El Recodo (y llegaaaaaaaste tuuuuuuu...) y un grupo de ocho angolenios asustados de las hordas verdes invasoras. La gente local de Hanofa (como seguro prenuncia Perro Bermudez por instrucciones de Lati) se notaba nerviosa despues del saqueo brutal que se habia producido en Nuremberg. No que los Hooligans eran los irreverentes y destrozadores?
Esa fue la luz, pero hubo tambien sombra. Los boletos para el estadio escasearon y el precio se disparo de manera blasfema. Solo hubo oportunidad para dos boletos. El primero, para Mambo; el segundo; a disputarse a traves de una serie de tortuosos concursos entre Orozco y yo. Nos dio hueva y acabamos echando un volado que, evidentemente, gano ... DAAAAAANNNNNN!!!!!! A hueeeeeeevooooooooo!!!!! Si, voy a escribirlo otra vez: Gano Daaaaaaaaannnnnnn. Por primera vez en mi vida, le gane un volado y entre al estadio.
La sombra se oscurecio junto con la noche. El equipo mexicano, con una alineacion aun mas extravagante, rebotaba una y otra vez contra la muralla roja y negra. El nombre de KIKIN se coreaba en la tribuna al igual que el Cielito Lindo y los Eeeeeeeehhhhhh, Puto en los despejes de portero. La realidad termino por imponerse al suenio cuando, con un hombre menos y a diez minutos del final, los gritos de Angola, Angola comenzaron a superar a los de los paisanos. Las explicaciones sobran, Sr. Lavolpe. Deje de fumar y de aventarle agua a la prensa y meta al Kikin, saque a Torrado y corra de la concentracion a Zinha.
En fin, ya ventile mi frustracion de un cero a cero que arruino la toma de Hannover. La fiesta se desinflo, pero a un asi nos dio tiempo de arrimarnos unas viejas en un atro de ultra huevos, con viejas sonrientes y felices de bailar o platicar, al cual nos metimos, evidentemente, introduciendonos en la fila a cinco metros de la entrada, lidereados por Mambo y su indiferencia por las normas establecidas.
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